20 – Editorial

Gotas de tinta y la situación actual

Se vienen dando noticias alentadoras de un inminente acuerdo de paz entre el gobierno colombiano y las fuerzas insurgentes. José Mujica, expresidente del Uruguay, de visita en Colombia, ha expresado con bellas palabras su apoyo decidido a la paz en nuestro país.

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La Habana, sede de los diálogos de paz

“No hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista”, dice el refrán popular. Durante más de 60 años nuestro país se ha desangrado en un conflicto militar que ha cobrado la vida de medio millón de compatriotas, desplazado millones de seres y despojado de sus tierras y bienes a muchos colombianos. Primero la llamada época de la Violencia y luego la de la insurgencia guerrillera y la de los paramilitares. En ambos casos, una verdadera contrarreforma agraria se ha producido en gran escala. Mientras que en algunos países la propiedad de la tierra se democratizaba y las relaciones sociales se modernizaban, aquí se regresaba a la forma más injusta de distribución y de relaciones de dominación sobre la población. Lejos de modernizarse en esos aspectos, nuestro país regresaba una y otra vez a la barbarie.

Toda esta situación ha dado origen, con múltiples y variadas expresiones, a una historiografía y a una literatura estrechamente unidas a la violencia. Notables fueron las novelas, cuentos, obras teatrales, poemas y otras expresiones literarias que contaban los sucesos del 9 de abril de 1948 y de los años siguientes. La violencia en Colombia, de monseñor Guzmán Campos, Eduardo Umaña Luna, Orlando Fals Borda y con la colaboración de Camilo Torres, fue un libro que hizo época. Como ahora lo está haciendo el libro Basta ya, sobre la actual violencia. Y la literatura actual no ha callado su boca. Se habla incluso de subgéneros como la “sicaresca colombiana”.

Pues bien, hace poco estuvimos en El Carmen de Viboral, un hermoso pueblecito del Oriente antioqueño, en un encuentro de escritores donde el tema central fue la literatura del posconflicto. En octubre pasado, la Academia Colombiana de Historia realizó su XVII Congreso concentrado también en el posconflicto, con el lema de “La paz en la Perspectiva Histórica”. Seguramente en muchas partes del país empiezan a realizarse o a prepararse eventos de esta naturaleza. Y no es para menos. La nueva realidad que empezará a vivirse a partir del año entrante, en que una parte muy importante de nuestro conflicto cambiará de escenario, de las armas a la política, hará surgir en los escritores e historiadores una musa y un motivos diferentes de inspiración. Se reflejará ese anhelo y esa aspiración de un pueblo hastiado de derramar tanta sangre y que merece vivir diferente. No se acabarán los conflictos, como creen algunos, sino que ellos tendrán otros escenarios. La gente siempre tendrá que expresarse y aspirar y bregar por un mundo mejor, pero con otras armas, no con los fusiles sino con la palabra, la fuerza de la unión y de la organización, el debate y el convencimiento. Porque nuestro pueblo tiene que aprender a resolver sus contradicciones sin matarse. Porque necesitamos un país donde quepamos todos, así pensemos y actuemos distinto.

Y esta nueva situación tendrán que reflejarla necesariamente los escritores y los historiadores de nuestro país.

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Llegamos al No. 20 de Gotas de tinta. Continuamos haciendo algunos cambios, como el que pueden apreciar en el cabezote. Una de las razones, es hacerlo más fácil de leer en los dispositivos móviles.

Como en todos los números de la revista, no puede faltar la crónica de Luis Tejada. Igualmente, damos la bienvenida a los nuevos participantes en esta quijotada.

Jairo Trujillo M.