31 – Gabriel Salazar

ADN del pensamiento humano y su evolución

14 de diciembre de 2017.

“cogito ergo sum”.
Descartes.

“… hasta llegar a esa Maguncia famosa en que nació el hombre que después de Lucifer ha hecho mayor competencia al Creador: Gutemberg”.
Rubén Darío.

¿Qué es el pensamiento?

Cuando terminé el bachillerato tenía la mentalidad de un “campesino de ciudad” y yo no conocía la ciudad. A pesar de ser un “montañero” siempre me intrigó saber: ¿Cuál era el mecanismo del pensamiento humano? Se me aumentó cuando leí el libro ¿Cómo llegó el hombre a pensar? De M. Sidorov.

Una vez llegué a la universidad di un giro de 180 grados, cambié la forma de mirar las cosas. Recuerdo el primer día, ensimismado en la silla, con mis pensamientos a mil, como si flotaran en medio de una nube turbulenta de imágenes y sensaciones que pasaban por mi cabeza, tan rápidas y diferentes que no me podía concentrar en una sola; estaba muy emocionado por haber pasado a la universidad; era la primera clase. Recuerdo el primer día como “primíparo”, cuando llegué vestido de cachaco con el “estrén” del grado de bachillerato, ansioso por conocer a mis nuevos compañeros y profesores. Al empezar la primera clase, observaba al profesor, a un lado del tablero y lo primero que noté fue su vestido deportivo y el de mis compañeros y los comparé con el mío, pues yo había llegado vestido de cachaco; parecía como si yo fuera el profesor; me sentí tan avergonzado que comencé a sudar frío; tenía la sensación de estarme bañando en una playa, de cachaco. Mientras el profesor avanzaba en la inducción, los compañeros, de vez en cuando, me miraban de reojo; estaba desesperado que terminara la clase y quería salir corriendo. Cuando salimos al descanso, me fui rápido, con deseos de arrancarme la corbata, me la quité y también el saco. Ya había sudado lo suficiente.

No paraba de soñar con mi futuro; me imaginaba saliendo de la pobreza al terminar la carrera, conseguir un buen empleo con buenos ingresos para ayudar a mi familia, quería terminar rápido los estudios. Pensaba con mis deseos, y me llegaban ideas alegres, en medio de futuros escenarios como anticipándome cinco años de mi graduación, y apenas estaba empezando; me recreaba imaginándome sentado en el Aula Máxima de la Facultad de Minas, rodeado de mis seres queridos, aplaudiéndome por haber terminado mis estudios y entregándoles el cartón de Ingeniero Industrial; estaba lleno de ilusiones, alimentadas por las enseñanzas religiosas, infundidas por mi familia, reforzadas por la iglesia católica y el colegio. Yo era muy religioso y muy rígido de pensamiento, estaba muy apegado a mis creencias y me comportaba como decían en la universidad, como un típico “reaccionario”.

En la universidad se respiraba un ambiente que venía desde la década de los 60-70 (estaba en la secundaria). En ese decenio ocurrieron cambios drásticos a nivel mundial que indujeron a la juventud a cambiar la forma de pensar: la música de los Beatles; el movimiento hippy; el surgimiento de la guerrilla en Colombia (1964); la muerte de Camilo Torres (15 de febrero de 1966); la del Che Guevara (9 de octubre de 1967); las revueltas de París en mayo de 1968; el primer trasplante de corazón (1969); la revolución sexual; la liberación femenina; la llegada del hombre a la luna (1969); la aparición de la primera calculadora digital (1970); y después la derrota de Estados Unidos en Vietnam en 1975. Se dio un terremoto en la forma de ver el mundo.

En el año 1970, en la universidad, hubo una revolución en la forma de hacer los cálculos: llegó la primera calculadora digital y desterró para siempre la regla de cálculo, la cual había persistido por casi 400 años; con ella se hacían todos los cálculos matemáticos, tenía un grado de dificultad que era el motivo por el cual muchos estudiantes abandonaban las facultades de ingeniería, por bajo rendimiento académico, y eso era generalizado en todo el mundo. La primera calculadora Sinclair Executive (1971) pesaba casi medio kilo, apenas realizaba las cuatro operaciones y costaba tres veces el salario semanal de un obrero. Todos estos acontecimientos hicieron cambiar los paradigmas y produjeron un desarrollo acelerado de las ciencias y la tecnología. Fue el comienzo de la revolución digital.

En este nuevo escenario se dio una transformación profunda del pensamiento en la juventud, que la ayudó a liberarse de sus ataduras mentales, que se habían ejercido durante siglos de dominación. Se evidenció un cambio muy fuerte en la filosofía, la sicología y las costumbres de la época; el cambio era notorio en el ambiente y se reflejaba en los muros pintados en la universidad con consignas como: “Hagamos el amor y no la guerra”, “matemos el policía que llevamos en el cerebro”, “la imaginación al poder”, “mi cuerpo es mío” y otras que llamaban a romper el pensamiento tradicional; cambios que trajeron la revolución sexual y la liberación femenina.

En el primer semestre, hubo varias asambleas estudiantiles que culminaron en paros; el objetivo de los paros era exigir ciertas reivindicaciones como la libertad de expresión y de pensamiento. En los años 70 estábamos sometidos a prohibiciones inquisidoras, fomentadas por el estado, la iglesia, la prensa, la radio, la sociedad y la universidad. La represión era extrema: las protestas estaban prohibidas, la censura de todo tipo estaba al orden del día, las detenciones y las torturas; sin exagerar, una persona por el solo hecho de portar un libro de Víctor Hugo, como Los Miserables, era considerada subversiva y estigmatizada de ¡comunista!

En el primer semestre hubo varias asambleas para apoyar luchas obreras y campesinas, movimientos de liberación y en general protestas contra el imperialismo yanqui. El último paro llegó a ser tan famoso por haber durado más de 10 meses, y yo que quería terminar rápido mi carrera; pero el paro me desesperó, me frustró mis aspiraciones: me encomendé a todos los santos para que el paro terminara. Empecé a asistir a las asambleas sin falta, angustiado por la pérdida de tiempo, iba sólo para ir a votar en contra de los paros, pues mi meta era terminar rápido mis estudios, para poder ayudar a mi familia; me armé de valor, y como pude, sin saber hablar en público, traté de exponer mis argumentos en una de las asambleas. Una vez acusé a la mesa directiva por estar impulsando paros sin sentido. Mis argumentos se basaban en que nosotros habíamos ido a la universidad a estudiar y no a vagar como lo estábamos haciendo hasta ese momento y fui el hazmerreír de los revolucionarios. Era el primero en llegar a las asambleas, con la intención de hacer barras contra el paro; permanecía todo el tiempo atento, en medio de esas turbas tan aburridoras; mi objetivo era el de ayudar a controlar a la mesa directiva, para que, de un momento a otro, y en un descuido, los que querían el paro no fueran a manipular la votación y llevaran a “las masas” a la continuación del paro. En medio de la agitación estudiantil, se gritaban toda clase de consignas acerca de la libertad de pensamiento, contra la represión, las reivindicaciones económicas, sociales, la liberación de la mujer y otras. Para mí, eran momentos muy angustiosos y tenía que escuchar las peroratas “revolucionarias” de los dirigentes del paro. Sentado en la primera fila y muy angustiado, pensaba “cabeciagachado”, acerca de las discusiones y peticiones, que me parecían justas sí, pero mi problema era que tenía que terminar rápido la carrera; así estuve, una tras otra asamblea permanente, escuchando discusiones, debates acalorados, acerca de los motivos del paro: argumentos en pro y en contra. Poco a poco fui cambiando la forma de pensar, hasta que llegó el momento que de tanto oír los debates, me fueron “lavando el cerebro”, como lo dijeran después mis compañeros. Durante los diez meses de paro, me dediqué a leer libros de economía, filosofía, literatura, sicología; leí: El Capital, El Príncipe, El Ensayador; autores como: Engels, Mao Zedong, Freud, Hegel y otros. Con la lectura, mi pensamiento fue cambiando; comencé a ver el mundo diferente; me interesé más por la epistemología, filosofía, sicología, economía y literatura en general. Como siempre, me llamaba la atención lo relacionado con el pensamiento y profundicé más; a partir de ese entonces, hasta el día de hoy me sigue apasionando y es por eso que quiero plantear un modelo de lo que considero la esencia del pensamiento, sus componentes principales y la evolución en paralelo con el desarrollo de la especie humana.

Componentes principales del pensamiento

De las lecturas mencionadas, una de las que más me atrajo la atención, fue la de Marx, y en especial, cuando se refería a la conciencia: “No es la conciencia la que determina el ser social del individuo, sino que es el ser social el que determina la conciencia del individuo”, decía en algunos de sus escritos y enfatizaba que el factor económico era el mayor determinante en todo proceso del pensamiento;de igual manera me atrajeron los escritos de Engels,  como El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre. Esta fue mi guía por un tiempo hasta que me encontré con las lecturas de Freud, en las cuales noté el tratamiento que daba a la parte sexual y a la sicología de las masas (conciencia colectiva), como factores determinantes del pensamiento del individuo. Encontré una contradicción en lo planteado por Marx, el factor económico, contrapuesto al componente sexual y a la sicología de las masas, que eran los planteamientos de Freud, determinantes del pensamiento ¡Qué confusión!, ambas tesis me parecían con sentido, pero ¿cuál de los dos tendría la razón?: ¿Marx o Freud?

Las ideas me siguieron dando vueltas en la cabeza y me preguntaba: ¿Cuáles, de estos factores serían los más determinantes en la formación del pensamiento? ¿El económico?, ¿el sexual? o ¿el sicológico? Comparaba la dupla: comida-sexo y se me venía a la mente el dicho de mi madre, cuando nos “cantaleteaba”: “Mijo, amor con hambre no dura” ‒al referirse a las dificultades económicas de los jóvenes, tratando de buscar pareja‒, y de las consecuencias que podría traer cuando la situación económica no estaba aún bien definida. Afirmaciones que me inclinaron por la tesis de Marx, y como si se tratara de una apuesta en una partida, éste la iba ganando, o al menos empatando con Freud: 1 a 1. Entonces, ¿cuál sería realmente el factor que más pesaría en el pensamiento del individuo? ¿Lo económico o lo sexual? Reflexionaba. A pesar de haberme decidido por el factor económico, con mayor peso sobre el sexual, no dejaba de pensar en las ideas de Freud. El dilema continuó: ¿Cómo repercute la sexualidad en el individuo, en la forma de pensar y actuar? Y ¿cómo se manifiesta en cada individuo? Eran las preguntas que me seguían inquietando.

Una de las afirmaciones que más me llamó la atención fue la frase de Mao Zedong sobre la “la conciencia de las masas”, cuando afirmaba: “La revolución no se podía hacer mientras no tuvieran conciencia de clase; que primero había que cambiar el pensamiento y luego hacer el cambio social”. Al dilema de si Marx o Freud, se había agregado uno más: la sicología de las masas ‒la conciencia colectiva e individual‒. Así llegué a la conclusión de que los componentes principales del modelo del pensamiento eran una tríada constituida por la búsqueda de la subsistencia (factor económico), el instinto sexual y la conciencia (sicología de masas).

La conciencia es la moral del grupo, a la cual pertenece cada individuo. Me convencí que Freud había vencido a Marx en la partida por el marcador de ¡2 a 1! A partir de allí construí una estructura del pensamiento, con base en tres componentes, como ADN del pensamiento y su estructura es de tipo neuronal, como lo explicaré.

Los componentes del pensamiento

El pensamiento de cada individuo está determinado por la importancia que éste dé a cada uno de estos tres componentes y esa será su impronta síquica, el carácter de cada individuo. Los tres componentes principales del ADN interactúan entre sí y se pueden representar en un diagrama cartesiano, de tres coordenadas ortogonales entre sí, en donde: X,es la competición por la comidasubsistencia‒, Y, el instinto sexual y Z, la conciencia. Ésta última, está controlada por un escalar del tiempo geológico ‒años empleados en la evolución del pensamiento, desde sus inicios hasta el reciente‒. El componente Z (el pensamiento) fue el determinante de la evolución del hombre desde las primeras etapas de sus orígenes hasta el día de hoy. Entre más antiguo fue el pensamiento, menos evolucionado fue el Hombre.

La estructura de la representación del pensamiento tiene un comportamiento fractal, tipo neuronal, compuesto por tres atractores principales, vectores (X, Y, Z), dentro del “Árbol de la evolución de la vida”, en el concepto antiguo ‒hoy en día sería en forma de “rizoma”‒. El concepto antiguo del árbol de la vida, esquema que representaba la evolución de la vida, tiene un modelo actualizado y lo formarían la dupla comida-sexo (X, Y), en un plano basal XY; y Z, la ordenada, la actividad mental, la cual es perpendicular al plano XY. El eje Z está en conjunción con los otros dos ejes, para formar una estructura similar a la del ADN. El desarrollo de la estructura comienza con una rotación envolvente y paralela desde el plano basal hacia arriba, como un tornillo, en sentido dextrógiro, alrededor del eje Z, similar a un torbellino (como lo plantearía Anaxágoras, al proponer el concepto del Nous: “El torbellino inicia el movimiento; era algo así como el ‘alma material’, no espiritual”). El eje Z está afectado por el escalar tiempo ‒hace más de 540 millones de años‒ y el movimiento ascendente, aumentaría con el tiempo la diferencia de “altura”; la diferencia acumulada, durante millones de años, formaría ramificaciones en todas las direcciones, para producir un entramado de tipo neuronal, en paralelo con el modelo del “Árbol de la vida”. El Homo sapiens proviene de una de las ramas.

El comportamiento Z, vector cuya cabeza, o punta de lanza, es la conciencia, asciende en paralelo a la estructura del modelo de la vida; ambas estructuras son semejantes; estos dos entramados son análogos, de modo que se podría establecer una correlación, así: la evolución del pensamiento es a la evolución del cuerpo del hombre, como el aumento de la cantidad de neuronas, es al aumento de la masa encefálica, como la inteligencia es al tamaño del cerebro del Hombre; por esa razón, el tamaño de la cabeza humana, es una consecuencia del desarrollo y evolución del pensamiento.

Evolución y perfeccionamiento del pensamiento

La evolución del pensamiento ha exigido un desarrollo del sistema nervioso, desde el origen de la vida hasta el estado actual, aumentado y perfeccionado en forma continua, en paralelo con el tiempo geológico que multiplicó la diferencia.

El perfeccionamiento del pensamiento en los cordados fue el principal motor de evolución, que condujo a los antiguos animales a seres humanos. El sistema nervioso está relacionado con la componente Z, mucho antes del Cámbrico, hasta el día de hoy. Desde épocas antiquísimas, el exoesqueleto de los antiguos trilobites se fue transformando en endoesqueleto y cubriéndose de músculos, que más adelante se transformarán en cráneo y vértebras (cajas protectoras del sistema nervioso) y así hasta los proto-peces: los Cordados. El desarrollo de los músculos aumentó la velocidad del  movimiento y por consiguiente la capacidad de depredación. Los trilobites apenas sí habían desarrollado los cinco sentidos, ubicados en la cabeza, dentro de su caparazón a manera de “control de mando”, los cuales eran protegidos por “una carcasa”, el cráneo. Con la evolución del sistema nervioso creció la masa encefálica, la columna vertebral (Cordados) y las mandíbulas; estas últimas mutaron a diferentes formas y clases de mandibulados, cuyas distribuciones dentarias originaron varias especies, todo para perfeccionar las especializaciones y competencias por la búsqueda de la comida (el instinto sexualtodavía no estaba bien definido). Las mandíbulas fueron el arma de supervivencia, arma de depredación a otras especies. La búsqueda de comida, a expensas de otras especies y de las de su misma especie, fue un motor de evolución y diferenciación en taxones ‒la mandíbula es un elemento de clasificación‒; la proliferación de éstos cambió el comportamiento de las especies y así se diversificaron mucho más. El instinto sexual, que para esa época aún no estaba bien desarrollado ‒hace más de cuatrocientos millones de años‒ se iniciaba levemente en los invertebrados, instinto que de ahí en adelante sería un factor de importancia en la evolución y elemento en la diferenciación de comportamientos. La competencia por la comida y el instinto sexual ‒éste surgió posterior al instinto de supervivencia por la comida‒, se fueron manifestando como una propiedad de la materia. En el individuo actual, el instinto sexual, en contraste con el de la búsqueda de la  alimentación, se da en  etapas tardías, en la etapa adulta, cuando el desarrollo  del individuo está terminado; eso nos lo recuerda la teoría de la evolución, en la “recapitulación” que reza: “la ontogenia recapitula la filogenia”, esto explica la aparición tardía del comportamiento sexual del individuo en sus últimas etapas; ya sólo le faltará la última etapa del ciclo de la vida: morirse; pues todo ser viviente tiene el ciclo de nacer, crecer, reproducirse y morirse. Y la última etapa nos la recuerda la canción: Nadie es eterno en el mundo.

Los mamíferos provienen de una rama de los Cordados, los cuales pasaron primero por anfibios ‒hace más de 400 millones de años‒, luego por reptiles ‒más de 200 millones de años‒ y mamíferos ‒hace 60 millones de años‒. En esta última época, el sexo estaba ya bien diferenciado. Los mamíferos, suficientemente evolucionados (era cenozoica) originaron varias ramas evolutivas y dentro de ellas la ancestral de los mamíferos de nuestros antecesores. Éstos dieron un gran salto cualitativo evolutivo, al desarrollar más el instinto maternal, el cual le sirvió para la protección de los críos. La transferencia de las costumbres de madre a hijos, de generación en generación, contribuyó al surgimiento de la enseñanza de los hábitos adquiridos, el cual robusteció la cultura social (crecimiento del componente Z), hecho que lo diferenciaría más de los otros animales y lo llevaría a imponerse sobre las demás especies, convirtiéndose en un animal racional, pensante (en el cuaternario) y volverse, como dirían los creyentes, en un ser con alma.

Un pensamiento bien desarrollado en el hombre permitió descubrir otros instintos: la sicología de grupo, la cual le serviría para enfrentarse a otros depredadores, y se convertiría en un instinto social colectivo, mecanismo clave para la conducción de la manada, bajo la dirección de un solo individuo, por elmacho alfa.

Desarrollo sicológico

El paso por estas etapas de evolución, desde los  primeros mamíferos hasta el hombre, originó una profunda transformación del pensamiento, exigió un aumento en la cantidad de neuronas y se reflejó en el crecimiento de la masa encefálica del homo sapiens. La relación, inteligencia-masa encefálica se emplea en paleontología para clasificar los seres más inteligentes de los que tienen inteligencias menores. Entre mayor es la capacidad encefálica, más inteligente es el individuo.

El cerebro es un sistema natural de computación, es como un ordenador natural; éste, como los computadores, tiene dos sistemas semejantes, el del pensamiento (software) y la   masa encefálica (hardware). El pensamiento y la memoria del ser humano funcionan parecido a la “caja negra” de los aviones: el cerebro memoriza todas las actividades, movimientos, búsqueda de comida, apareamientos, depredación,  peligros, satisfacciones, sensaciones (detectadas por los sentidos como los sabores, colores, olores, temperatura, ruidos, estados de equilibrio y todo los estímulos externos que se graban como recuerdos), que más adelante se emplearán para compararlos con los hechos de la vida real; son como planos infinitos de información conectados entre sí por el sistema nervioso. El individuo confrontará cada recuerdo de su memoria con el del mundo real, por medio de sus sentidos y decidirá cómo actuar ante cualquier estímulo externo: en caso de ser negativo, lo rechazará por medio de la irritabilidad, reacción ante estímulos externos.

Desde hace más de cinco millones de años, el hombre ya poseía pensamiento colectivo bien desarrollado, sicología de masas; el pensamiento del individuo era el mismo de la colectividad, transferido de madre a hijo, de generación en generación, y mejorado por los años de evolución.

La sicología de la comunidad tuvo su propia dinámica de desarrollo; un mecanismo necesario para presionar el pensamiento del individuo y obligarlo a comportarse de  la manera como lo requería el grupo; sirvió para cohesionar la masa con el fin de responder colectivamente a los peligros inminentes o para efectuar actividades de caza. Dentro de la horda, existían riesgos para el individuo, como la depredación dentro del mismo grupo, las luchas internas, la búsqueda por el ascenso jerárquico dentro del grupo y la protección del mismo, motivos que llevaron a la aparición de otros tipos de equilibrios naturales, de una manera dialéctica, como el instinto egoísta, relacionado con la necesidad del individuo de satisfacer sus propios instintos de comida y sexo.

El instinto egoísta se utilizó como una necesidad y siempre fue un factor de competencia dentro del grupo; es un motor, en la carrera por el ascenso dentro de la escala jerárquica social, para convertirse en macho alfa y para lograrlo, emprendía dinámicas, utilizando todas sus energías para obtener su recompensa: la mejor comida y las mejores hembras (la comida utilizada como moneda de pago, por favores sexuales), dupla inseparable en el comportamiento del individuo. El macho alfa incrementó sus habilidades para ser el más inteligente y dominador de la horda; planeaba sus acciones, para lo cual tenía que enmascarar sus pensamientos, para sorprender a sus adversarios y poder consumar sus deseos; actuó encubierto para no ser detectado. Desarrolló una doble actitud, una esquizofrenia (pensamiento mimetizado), propiedad natural del comportamiento humano, heredado desde hace más de 540 millones de años de evolución, que funcionó como un arma secreta de supervivencia, tanto para depredar o para no dejarse depredar, para aparearse o ascender en la escala social. El enmascaramiento del pensamiento, permitió a los individuos defenderse de cualquier amenaza acechante.

La esquizofrenia como arma de defensa

Un hecho en la vida real muestra la importancia del enmascaramiento del pensamiento, similar como en el juego de ajedrez, en donde no se debe revelar ni la táctica ni la estrategia del juego, porque de lo contrario se pierde la partida; donde también se utiliza el concepto de tiempo y cálculo de cada movimiento. De igual manera en la vida real, el orden, el tiempo y las pausas son muy importantes (aquí no existe la ley conmutativa) en el emprendimiento de una acción, donde se requiere del control de cada uno de estos factores; se deben dar ciertas esperas para lograr los objetivos. El enmascaramiento del pensamiento, en defensa del colectivo, también lo empleó Mao Zedong (en la lucha de Mao por el poder en China), cuando aplicó ciertas tácticas para despistar a sus enemigos: “amagar en el este y atacar en el oeste”. El enmascaramiento del  pensamiento se aplica, tanto contra los contendores, como contra los competidores por los mismos objetivos (éste en menor grado); esta acción requiere de una vigilancia permanente por parte del grupo, porque de lo contrario se puede llegar a atentar contra la supervivencia de los de su misma especie; por este motivo es necesario un manejo equilibrado del pensamiento enmascarado, permitiéndosele al individuo emplearlo solo en casos de supervivencia, de lo contrario es reprimido por el grupo (a veces con violencia). El pensamiento de grupo y la conciencia se encargarán de advertirle al individuo, que sus acciones están vigiladas y deberán ser limitadas. Este es otro de los instintos naturales, que se han empleado durante la larga evolución de los mamíferos, en la carrera por la supervivencia, y hace parte de la evolución del pensamiento de los mamíferos, es el factor Z ‒el pensamiento y la conciencia‒ desde hace más cinco millones de años.

La sicología de grupo permitió al hombre sobrevivir e imponerse sobre las otras especies y llegó a desarrollar una superestructura síquica: la sicología de masas. La transferencia de la sicología, se dio por el acompañamiento de los adultos a los críos, hasta etapas maduras de su desarrollo en la adultez, garantizándole una mejor supervivencia, a cada individuo, por medio delentrenamiento de las habilidades para responder eficientemente a los cambios de los ambientes que lo rodeaban.

La transferencia del conocimiento del clan al individuo, se convirtió en la clave de la supervivencia de los mamíferos. La sicología colectiva (moral) jugó un papel muy importante en el individuo y cambió de acuerdo al tiempo y al medio ambiente que lo rodeó. Un ejemplo, de cómo la moral del grupo dependía de los hábitos de cada grupo, era la antigua costumbre de comerse a sus semejantes, sin sentir ningún remordimiento; era la paleo-antropofagia de nuestros antecesores ‒hoy todavía presente en algunos casos‒, que mirada desde ese punto de vista, hoy es totalmente inmoral y criminal, pero en  generaciones ancestrales fue normal y moralmente aceptada. Los tabúes de comer carne de su propia especie, el incesto, la selección de pareja y otros, cambiaron con el tiempo, hasta el punto que hoy esas conductas nos repugnan, debido a los nuevos tabúes que se impusieron a los descendientes. Las prácticas de la horda cambiaron con el tiempo, y su sicología colectiva también. La madre transfirió la sicología colectiva a su descendencia, introduciéndole tabúes prohibitorios a las conductas obsoletas (la madre es la que se encarga de enseñar a controlar los esfínteres) para que no afecten la permanencia del individuo dentro del grupo, igual como sucede hoy en nuestra sociedad. La madre se encarga, con sus enseñanzas de garantizar la permanencia en la clase, familia, género,  especie, apellido y  nombre que hoy llevamos. Gracias a estos cuidados nos garantizaron la supervivencia, hasta llegar al individuo en que estamos inmersos cada uno de nosotros. Se puede decir que cuando nuestra madre nos enseñaba a controlar los esfínteres nos estaba introduciendo al uso de razón.

La filosofía como perfeccionamiento de la evolución del pensamiento

Una etapa superior de la evolución de la especie humana fue la evolución del pensamiento de los humanos, la evolución de la sicología de grupo (sicología de masas) a la sicología individual (libre desarrollo de la personalidad); ambas funcionan como la moral de la comunidad y de cada individuo; la sicología de masas es una forma de presión del grupo sobre el individuo, contra cualquier comportamiento que no sea apropiado para la comunidad. La conciencia le recordará permanentemente la conexión estrecha entre la sicología del grupo con lasicología del individuo.

La conciencia controla la competencia por la comida y el comportamiento sexual. Este último es muy autónomo y actúa como si fuera un potro salvaje, al que es necesario tenerlo a raya conscientemente, por ser un instinto egoísta. La sicología de masas, la ética, la conciencia, la filosofía son los encargados de controlar los instintos. El patrón filosófico del individuo implicará una conducta determinante en los hábitos, que podrán ser aceptados o rechazados por parte del colectivo. La filosofía dirige el instinto egoísta y estimula el altruismo, conduciendo, a veces, a  que el individuo sea capaz de sacrificarse en bien de la supervivencia del grupo.

La conciencia funciona como un director de orquesta, dirige los ritmos de los instintos, en especial, la contienda por la subsistencia y el comportamiento sexual; ambos ejercen una presión constante sobre cada  individuo, en una búsqueda por la satisfacción individual, induciendo permanentemente al individuo, a actividades que pueden llegar a ser lesivas para otros miembros o el colectivo; la inercia de los instintos puede llegar hasta extremos, como actividades depredadoras, y por eso, la naturaleza produce sus propios equilibrios en las especies: desarrolló otro factor controlador del instinto depredador del individuo, la moral del colectivo y la del individuo; la primera equivaldría a las leyes que nos rigen hoy en día.

La sicología de las masas controló el comportamiento del individuo desde la prehistoria, desde cuando se descubrió el fuego y el lenguaje (hace más de 500.000 años), las artes (más de 50.000 años), la escritura (más de 5.000 años), la filosofía (más de 3.000 años) hasta no hace muy poco, a finales del primer milenio D.C., cuando el hombre empezó a experimentar cierta autonomía en sus actividades y pensamientos. El pensamiento individual comenzó a independizarse de la inercia del pensamiento del colectivo, que había persistido desde el descubrimiento del lenguaje; así se inició una revolución al dar los primeros pasos en el desarrollo del pensamiento individual y su perfeccionamiento; construyó el libre desarrollo de la personalidad, la conciencia individual.

El pensamiento libre del hombre produjo el pensamiento individual. A finales del primer milenio D.C., el hombre se sublevó contra el pensamiento grupal, por medio del arte, la pintura, la música, la escultura, la escritura, la literatura y la poesía: proliferaron los compositores de música, las obras literarias y la poesía. Después, con el invento de la imprenta, que como anotaría Rubén Darío en la narración por el Rhin: “… hasta llegar a esa Maguncia famosa en que nació el hombre que después de Lucifer ha hecho mayor competencia al Creador: Gutenberg”. Con la imprenta se originó la publicación masiva de  libros y surgió una nueva “interfaz” del pensamiento para ese entonces (hoy es el internet): la publicación de libros, iniciada por Lutero en 1534, quien fue el primero en hacer una impresión masiva de la Biblia; esto obligó a las personas a que tuvieran que aprender a leer y escribir para poder leer la Biblia, lo que marcó el inicio del florecimiento del Renacimiento, rompiendo así con el pensamiento patriarcal y feudal del medioevo (fue una antorcha  que iluminó la oscuridad, que había retrasado  el avance del conocimiento de la humanidad por más de un milenio); las culturas que abrazaron el luteranismo fueron las que mejor se desarrollaron, mientras que las que permanecieron obedientes a Roma, se quedaron con 500 años de retraso cultural y científico: eso explicaría el porqué las culturas nórdicas europeas son más desarrolladas que las mediterráneas.

La Iglesia Católica, más que Lutero, se encargó de ejercer el poder, por medio de la sicología dominante de las hordas monásticas en contra del comportamiento individual de los artistas, los científicos y los filósofos, castigándolos con la “Santa Inquisición”. A todos los librepensadores de la época los obligó a permanecer bajo la órbita romana. La confrontación del pensamiento de grupo oscurantista, contra el pensamiento del individuo, siempre ha sido muy feroz; hay muchos testimonios, entre ellos el juicio contra las ideas científicas de Giordano Bruno ‒1600‒; de Galileo ‒1633‒; y otros que se siguen dando hasta nuestros días (como no permitir ciertas libertades como el aborto, la eutanasia, la elección del género, los derechos humanos, la liberación femenina y otros). En cada época, siempre ha existido el mismo forcejeo; la controversia entre el pensamiento individual contra el colectivo, de lo nuevo contra lo viejo, dialéctica que ha producido varias revoluciones en la humanidad y en especial a finales del segundo milenio, cuando aparecieron los pensadores, conductores de la sociedad a nuevas alturas de pensamiento y como consecuencia se dio la Revolución Francesa –1789–, la cual marcó el inicio de las libertades individuales, el surgimiento de los derechos humanos, el nacimiento de repúblicas y otras formas de pensar.

Como consecuencia del desarrollo sucesivo de la sicología individual, desde la Revolución Francesa hasta nuestros días, la liberación sexual de la mujer fue uno de los avances más revolucionarios del ser humano, una evolución moderna del pensamiento: rompió la cadena de millones de años, de subyugación de la mujer, pues siempre fue obligada a intercambiar sexo por la moneda, comida.

A las sociedades futuras aún les quedan tareas, para llegar a ser más justas y equilibradas, en la búsqueda de nuevas etapas de evolución del pensamiento. Los filósofos y los científicos deberán ser los llamados a orientar el conocimiento para conducir a la humanidad a niveles superiores.

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