31 – Johanna Carvajal

Medellín, Colombia – 1993. Es estudiante de Historia en la Universidad Pontificia Bolivariana y estudiante de Formación Musical con énfasis en saxofón, además de desempeñarse como gestora cultural y vincular a muchas mujeres poetas a diferentes eventos y colectivos artísticos de la ciudad de Medellín.

Algunos de sus poemas han sido publicados en la revista literaria Ouróboros, la Revista Innombrable y en la antología de poesía latinoamericana: ‘’Fronteras’’ de La Sociedad Perdida, así como en la antología del XIX Encuentro de Poetas Comfenalco 2018. También ha sido traducida al vietnamita y al inglés, y publicada en algunos medios en Vietnam y España. Poeta invitada al 28º Festival Internacional de Poesía de Medellín, ha participado en diversos eventos de poesía de carácter local, nacional e internacional. Es autora del poemario Ensoñaciones Grises, publicado con Fallidos Editores en marzo de 2018.

Yo soy la sangre

Soy la sangre que se ha derramado en las Malvinas
La sangre que viaja por los torrentes acuáticos del Océano Pacífico
La sangre que vive en mi amigo gorrión y en sus sueños
Soy la sangre que corrió por el cuerpo de mi madre al parirme, soy sus gritos y sus lágrimas
Soy la sangre que está perpetuada como mancha en el vestido de esa niñita cuyo peor error fue tomar el camino equivocado
Sangre maloliente qué vive y se apacigua en las heridas de un hombre al regresar de la guerra, soy el rojo en su tonalidad más fuerte
Soy la sangre que alimenta los cuerpos de hambrientos comensales al recibir su cena
Soy la sangre del venado al que el cazador le apuntó sin piedad
La sangre que pinta las paredes de interminables pueblos
Soy la sangre del minero y su fatiga incurable, para terminar el turno y llevar el pan seco a sus hijos, soy su cansancio, su muerte en pedazos

Soy la belleza en su esplendor más puro, soy la eternidad y su retornar

Yo, soy la sangre de Latinoamérica.

Deja que seas poema en mí

Deja que seas poema en mí
Déjame leer tu espalda
Cómo si fueras el libro abierto
Más profundo a la claridad

Déjame leer tus manos
tu boca
tus ojos
tu piel

Lee en mis pechos
todo el amor y la dulzura
que tengo para darte

Como santo pecado,
como dulce fruta en medio de la luz del sol

Déjame leerte hasta que mis ojos duelan
y qué el dolor sea dulce,
y qué la muerte sea corta,
Qué el remolino de vivencias
nos acoja en la clandestinidad
Abrazos y besos sólo para nosotros
egoístas para el mundo y ante él

Tú y yo
solos, en la oscuridad abismal
Sólo la luna iluminándonos
Sólo nosotros dos

Así, créate en mí
Sé poema

Déjame leerte,
qué mis ojos buscan la necesidad de hacerlo
y mis manos buscan acariciarte
como el pasar de cada hoja.

Aqua

Y gota a gota
He recogido la sustancia salina en mis manos
Se ha creado un mar, interminable
Onírico,
En las profundidades habitan los sueños rotos,
Criaturas de cristal que no se fragmentan.

Fotometría

Como deshaciendo los pasos,
He desaparecido y reaparecido las horas inconclusas del amanecer.
El brillo del alba ha penetrado fuertemente en mis ojos
Y el color rosa del cielo se ha puesto sobre mis mejillas chatas
El silencio de las horas tristes
Se ha incrustado en mi sonrisa y ha doblegado el camino recto del aire
Llevándolo hacia mis caderas,
Donde baila con el fulgor de instantáneas descargas de luz.

Millones de Quasars han chisporroteado desde mi ventana
Y han roto con dureza sus cristales
La energía galáctica ha robado mi humanidad
He viajado en milésimas de segundo
Por quinientos planetas extrasolares,
Las estrellas con gratitud responden ante mi visita.

El campo burbujeante de partículas subatómicas
Ha destrozado en tres trozos mi cráneo,
Mi lóbulo frontal se desliza en movimientos zigzagueantes
Hacia la nebulosa Rosseta
Y su esplendor ha devorado lentamente toda mi materia gris.

Mi mente es carcomida por neutrinos
Y en el profundo silencio del universo
Mi alma yace danzando tres pasos fríos entre Saturno y Urano.

La marea me ha clavado en el Sol
Y mis fragmentos de uñas han resplandecido más fuerte que cualquier astro
He desaparecido, ya lo soy todo.

Noche

Y la ciudad te cierra las puertas en la cara,

No hay espacio para los lunáticos
Dice la gente
Y respiras hondo sin contar…
Llamas al cielo para permitir caer en ti
La noche,
Has estado clamando al viento
El susurro en el oído…
El encierro de las paredes
Recaen en tu regazo
Es la media noche contando las horas
Despertarás de un largo sueño
Los chibchas llegarán a tu cama
Y darán en ofrenda la danza del sol
La noche punzará en tus venas
Como una cruel asesina
Despertarás a las brujas en su dormitar
No es la noche
Ni los niños
Ha sido la longitud de tu esperanza, la que ha dado el color.

  • Poemas inéditos

Auschwitz

’Los ojos que han contemplado Auschwitz e Hiroshima nunca podrán contemplar a dios’’ – Ernest Hemingway

Las manos siguen buscando melodías ausentes en un piano que es ya fantasma…
¡Qué sabe el hombre de la vida si siempre tiene comida caliente en su mesa!
Las cenizas de un rastro, de un tren sin retorno.
Trabajar hasta quedar en los huesos, llorar hasta quedar sin alma.
¡Qué sabe el hombre de la vida, si nunca sintió frío en su piel y las pulgas nunca comieron sus carnes!
Las palabras, los corazones lastimados, el hielo sobre la boca, los calderos apagando esa luz.
Las calles, las balas, las familias que no volvieron a verse…nunca, jamás.
¡Qué sabe el hombre de la vida si anduvo de fiesta en fiesta, mientras a otros les arrancaban los ojos en la noche!
Es el silencio trastornado, llegando al vacío…
Donde la lucha se agota y las casas se derrumban.

Deliberaciones

Puedo odiar sin piedad
y amar con la furia de las aguas…
Ya no espero
ya no busco,
no me interesa.
La noche acaba figurando en las grietas del alma
y se posa a observar los vaivenes
los movimientos
las sombras
las marchas…
Y no hay ahora, ni mañana, ni nunca más.
Porque las palabras no siempre son lo que el hombre busca
ni son lo que el hombre hace.
Y el cuerpo siente el hambre, la fatiga…
El rojo sangre en los ojos con furia,
el anhelo impaciente en la celeridad,
en el azar
en el no volver a mirar expectante los vientos vivos.
El hombre quiere la libertad, pero no la soporta…
Huye y le teme
como si no supiera quién es 
y a quién se dirige…
Y despierta herido y solo
aguardando en las horas
las no certezas de saber que vive, 
ansía y desespera.

Izanami

‘’Recuerda:
Esta es la hora de la muerte
y renacimento 
Aprovecha de esta muerte temporal
para obtener el perfecto estado.
Ilumínate. ‘’ – Libro tibetano de losmuertos
No creer y vivir
La luz se quema en mis manos
El canto de la noche
Desata la ceremonia

Trago por trago
Se rompe el interior

Sentir no es solo
Una voz que entra, una sombra que pasa
Y se posa en tus hombros…

Curar no es solo un efecto,
Proviene de las entrañas,
De romperse en pedazos
Y morir mil veces

Jaguar no es solo un cuerpo,
Es espíritu
Inclemencia y lucha

Los niños ríen
Mientras estás inmóvil
Vomitas el ardor de rabia Y la flor nace en tu piel

Eres rosa, azul, fuego rojo…

Despierta en la tierra,
Pues el mañana es incierto.

Día
(Escrito en Genoy, corregimiento de Nariño, Colombia. Bajo el efecto ritual de la chicha el día domingo 01 de julio de 2018)

En la mañana
El fuego renace
Cuando mueren las horas 
El alba acaricia mis mejillas 
Y puedo entrever
La luz de la aurora que se abre

En la mañana no hay angustias
Pues la noche se marcha sin decir adiós 
Mis pupilas se abren
Como dos diamantes que dejan pasar la luz

Late en el pecho
El ritmo herido de la sangre 

En la mañana los colibrís marchan
Al vuelo de los azules
Y destilan en su movimiento
La pureza del nacer
Muerden de la flor 
La saliva fugaz que deja el rocío

En la mañana
Solo hay canto
Que ofrenda los pasos del hombre
Al fondo de Dios.

Nessuna morte

A su memoria…

La muerte no sangra en la piel,
sangra en el alma que rechaza el día.

La muerte olvida el paraje vespertino 
y queda inmóvil en las grutas eternas.

Y ya no hay miradas lastimadas,
pues ella se las lleva en el respirar sin voz,
con la dulzura desvanecida en la memoria
de la ausencia.

La noche descansa con los aromas de la carne,
con los transeúntes ansiosos
de no saber perder.

La muerte se inclina, recoge los pedazos rotos, construye el viaje de alegorías y descansos.

Sabe que las lilas se tornarán oscuras, qué las lágrimas se secarán en el ayer.

El agua se desbordará en los destierros, 
en el ser peregrino, en la luz seca, en las melodías sordas.

Llega desde lo alto, lo inesperado, lo efímero,
para tocar en el rostro el tacto firme
que indica y llama a ese ir y no ir hacia un futuro…

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