31 – José Hilario López

El cambio climático en la gestión del riesgo y un llamado a la cordura

26 marzo de 2019 – 09:05 PM

Es necesario priorizar y fortalecer las acciones que conduzcan a la identificación y mitigación del riesgo generado por eventos hidrometeorológicos, que por razón del cambio climático serán cada vez más frecuentes y destructivos.

La pasada semana la SAI celebró el Primer seminario de gerencia de riesgos en proyectos de ingeniería y arquitectura, donde reconocidos expertos en la materia debatieron la situación de este importante sector de la economía nacional y las causas de las principales fallas que afectan la ejecución y operación de las obras de infraestructura.

Nuestra presentación en el seminario se centró en proponer un modelo para la previsión de riesgos en las obras viales, tanto proyectadas como en operación, principalmente ante los riesgos generados por las avenidas torrenciales y las inundaciones, eventos cada más frecuentes y destructivos por razón del cambio climático, que además, y sobre todo, impactan negativamente a las comunidades más vulnerables que cada vez aumentan en el país, por los desplazamientos internos, originados en la multiplicidad de violencias que afectan el campo colombiano y por la migración de nuestros vecinos venezolanos, que se ven obligados a construir sus viviendas en las orillas de las quebradas o en terrenos inundables.

Para algunos, ante esta problemática, lo más importante es ajustar los planes de ordenamiento territorial, fortalecer los sistemas de alertas tempranas, reubicar a las familias que se encuentran en zonas de riesgo, organizar las cuencas hidrográficas, adelantar planes de reforestación,estructurar los comités locales de gestión del riesgo, organizar más organismos de socorroy ejercer un mayor control sobre las licencias de construcción cerca de las riberas de los cauces. En nuestro concepto, antes que todo, es necesario priorizar y fortalecer las acciones que conduzcan a la identificación temprana del riesgo, así como a su mitigación y el funcionamiento de las alertas tempranas, ya que, ante la acelerada urbanización de nuestras ciudades y el empobrecimiento de la población, la sólo reubicación de las viviendas en riesgo es sólo una solución temporal, por razón de que el espacio dejado tarde o temprano será reocupado en las mismas o peores condiciones.

Tal como lo anotamos en nuestra pasada columna y lo registra el Plan Nacional de Desarrollo (PDN), recientemente presentado por el Gobierno Nacional para su discusión en el Congreso Nacional, la carta de navegación para el actual cuatrienio presidencial, en el país cerca de 6,7 millones de personas están expuestas a riesgos por avenidas torrenciales, movimientos en masa (principalmente deslizamientos) e inundaciones. El 85% de las afectaciones por desastres naturales ocurridos en el país entre 1998 y 2018 están relacionadas con avenidas torrenciales e inundaciones y sólo el evento conocido como La Niña 2010-2011 le significó al país pérdidas económicas del orden del 2% del PIB. Es así como nuestra recomendación es que prioricen los objetivos considerados en el PDN, para que los esfuerzos y acciones se orienten principalmente hacia la predicción del riesgo por avenidas torrenciales, deslizamientos e inundaciones que puedan llegar a impactar el territorio. Esto sin olvidar la gestión del riesgo para las obras de infraestructura, afectadas por pobres gestión gerencial y contractual, tal como lo muestra el hecho que de las 94 obras que adelantan Aerocivil, ANI, Cormagdalena e Invías, 35 presentan retrasos significativos en su ejecución.

Otro aspecto de interés, en el cual coincidimos con los demás ponentes en el referido seminario, es la necesidad de crear una cultura del riesgo sistémica, que permee todos los agentes actuantes en los proyectos de ingeniería, diferente de la visión tradicional que considera como suficiente incluir la gestión del riesgo entre las funciones de la gerencia o asignarla en departamentos especializados.

Ahora una corta referencia al esclarecedor artículo, publicado en el Periódico El Tiempo el 21/03/19 (https://www.eltiempo.com/colombia/medellin/lo-que-esta-en-juego-en-hidroituango-340592), autoría del ingeniero Alfonso Sánchez, exgerente técnico de EPM y exfuncionario del Banco Mundial en cargos de alta gerencia en el área de infraestructura, así como el de “ombudsman” de este mismo organismo. El texto del distinguido colega, titulado Lo que está en juego en Hidroituango, es un llamado, casi angustioso, a los agentes y actores involucrados en Hidroituango para que reflexionen con cordura y sensatez, en vez de seguir incriminándose mutuamente por el grave incidente que provocó la crisis del proyecto, ya que para poder continuar con la reparaciones y obras faltantes para terminar la gran central hidroeléctrica, como lo reclama el país, se requiere recuperar el clima de confianza y mutua cooperación.

Por otro aspecto, es necesario distinguir y precisar los conceptos de responsabilidad y culpa en las fallas de los proyectos. La responsabilidad de cada uno de los actores en el proyecto, empezando por el mismo dueño como el primer responsable, está claramente establecida en los respectivos contratos otorgados por el propietario a diseñadores, interventores y constructores, mientras que la culpa sólo se puede establecer después de haber vencido al acusado mediante un debido proceso, de lo cual sólo se encargan los jueces.

(Texto suministrado por el autor, José Hilario López).

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