32 – Miguel Ángel Morales Mejía


Miguel Ángel Morales Mejía.(Medellín, 1975) Maestro en Artes Plásticas, pintor y aprendiz de poeta. A la edad de trece años realiza sus primeras acuarelas y carboncillos, teniendo como modelo la naturaleza. Fue alumno de la maestra y crítica de arte de origen vasco, Libe de Zulategi. Asimismo, publicó sus primeras ilustraciones en El Dominical del periódico El Colombiano, en 1995.

Ha expuesto individual y colectivamente en Colombia y el exterior. Su obra plástica ha sido premiada en El Salón de Artes Plásticas de Comfenalco Antioquia, en 2004,  Salón de Empresarios en el Arte de la Cámara de Comercio de Medellín, en 2005, entre otros premios. Asimismo ha participado en diversos festivales de poesía como El séptimo Festival Alternativo de Poesía de Medellín, el Segundo Encuentro Internacional de Poetas al Viento y el XVIII y XIX Encuentro de Poetas de Comfenalco Antioquia.

Escritos  suyos han sido incluidos en antologías del Encuentro de Poetas de Comfenalco, Poetas al Viento y en la revista de creación poética La Bisagra.

Nocturno

La noche con su espeso aroma
llena el espacio.
Una tersa voz se cuela
por el resquicio del tiempo.
Entretanto, sigo escribiendo este poema.

Un poema…

Para incorporarse al tiempo y cósmico sueño
de las cosas,
para encaminarse hacia lo indecible,
difuso, incógnito,
para ahuyentar fantasmas, vetustas melancolías, tedios,
para saber con los ojos, con el tacto, con todos los sentidos,
para celebrar la vida y sus elementos,
para pastorear pensamientos en las noches de insomnio,
para habitar las horas, los días de soledad, el silencio,
para devenir en árbol, en nube, en agua, en viento,
para fluctuar en la primera luz y oscuridad del mundo;
para inferir que nada sé, pues sólo sabe quién  ya escribió
el poema.

Autorretrato a los 43 años

Suelo contemplar mi autorretrato en las noches,
pero sólo puedo ver con nitidez
algunos de sus contornos,
de sus visos lilas y amarillos.
Cada noche mi autorretrato se transforma 
y deja entrever  alguna vieja cicatriz,
alguna fogata azul junto a su corazón.
A veces  sueño con mi autorretrato,
inmerso en sus místicos círculos.
Es la imagen que me sobrevivirá.
Cada noche se transforma para mí,
llevándome con su luz más allá del tiempo
y del espacio.

Un pintor de niños pobres

Nació y creció en un barrio de necesidades insatisfechas. Fue un niño como los
que hoy pinta con la sencillez de quien se sabe libre y original. Por su parte, los
críticos desdeñan sus cuadros.¿ Qué saben ellos de pintura, del color tostado,
embadurnado de las comunas de Medellín, de la belleza ataviada con sinceridad?
Recorro con lentitud y respeto su exposición sobre niños pobres; figuras estáticas,
melancólicas… ¿mensajeras de la noche? Tal vez. Así se lee en el texto de la
exposición.
Quizás mañana habré olvidado el nombre del pintor. No obstante, recordaré sus cuadros de niños pobres, ataviados con el barro y color de sus comunas.

Medellín y sus transeúntes

Siempre van de prisa, como huyendo no sé  de quién o de qué. Cuánta ansiedad
en sus rostros, en sus cuerpos.
Hace demasiado ruido y calor en la ciudad; nada más parecido al infierno que el
centro de Medellín. La ciudad sólo me apetece  cuando cae la lluvia y apaga su
fragor. Sí, cuando todo se torna lento, lejano, y puedo caminar por sus calles sin
que nadie me lo impida.

Comenzar

La única alegría en el mundo es comenzar.

Cesare Pavese

Comenzar, luego de lo perdido, de ver pasar días desiertos,
estériles, noches sin una mínima sonrisa y música.
Apoyas la cabeza melancólicamente,
y tu corazón se adentra un poco en la penumbra.
 Retorna la imagen de una mujer, los días de un lejano
verano soñando entre riachuelos y frondas.
Pero tiempo después, todo se hunde en la densa oscuridad.
-Ya no importa. Te dices. Vivir también precisa aprender
el arte del olvido.
Sí, comenzar, comenzar, cuando otros ya han llegado
a la meta de sus vidas. Pero ¿es esto la felicidad?
Ciertamente suele llegarse o muy tarde o muy pronto.
Sí, comenzar en lo incierto y prodigioso de cada despertar,
en los días de sol, o copiosa lluvia.
Escucha: aún no es tarde aunque el vaticinio
de los astros diga lo contrario.
Nunca lo olvides: comenzar es lo único que importa
en este mundo.

Un buen hombre

La gente lo llaman soñador, cósmico, romántico,
por tener el más limpio y pródigo de los corazones,
por no poseer propiedades, cuentas bancarias, coches, títulos,
en fin, por no haber ejercido una profesión seria y exitosa.
Así, nuestro buen hombre que no pudo pensionarse,
ha dedicado toda su vida al cultivo
del más “inocente” de los oficios: la poesía,
la que nunca conocerán los mezquinos, soberbios y malvados.

La mosca

La mosca, animal que nadie quiere,
pasa su breve vida entre el hedor de la muerte,
los campos y nuestras casas.
¿Por qué tanto repudio por este minúsculo
y simpático animal que sólo intenta jugar
un poco con nosotros,
divertirnos con su artístico y vertiginoso vuelo?

Meditación sobre la calavera de Adán

¿Qué es la calavera de Adán? Me pregunto.
Acaso, el sombrío  vestigio
de una criatura incompleta y soñadora,
otrora animada por una mínima luz,
por una joven y trémula alma,
tal vez por un infinito deseo
de fundirse en todas las cosas,
en el sonoro correr de la cascada,
en la tibia sombra de la ceiba,
o en la mirada y beso cultivados de la amada.
¡Qué curioso! Adán, el centro de la creación,
escrito al revés es Nada. Sí, nada como esta calavera
suya, que con cierta repugnancia y lástima giro entre mis manos.

2 thoughts on “32 – Miguel Ángel Morales Mejía

  1. hay una euritmia sonora en cada uno de los textos, las historias son sólo el pretexto que utiliza el poeta para dejarnos ver su mirada sobre las cosas, por ejemplo, como la mosca esa, un insecto simple y feliz que nos entrega quizás lo único que sabe hacer bien: volar sobre el vacío del cronotopo cotidiano… Muy bien camarada Miguel.

  2. Alan, un gran saludo. Muchas gracias por tus palabras, las valoro sinceramente. Todo poema es una posibilidad, un intento por asir la belleza y misterio de la vida, de sus cosas graves y simples. Un abrazo luminoso.

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