33 – Yanet Helena Henao

Yarumal, Antioquia. Tecnóloga en Sistematización de Datos, Politécnico “Jaime Isaza Cadavid”. Asistente al Taller de Escritores de la Biblioteca Pública Piloto. Cuento publicado en la colección Líneas cruzadas y en Gotas de tinta No. 32.

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Adán y Eva

Ninguna presencia
a mitad de la noche.

Nuestras huellas
—ausentes—
enmudecen los ecos
de la tierra seca.

¿Adónde fuimos?

Suicida
La noche se diluye
en el humo espeso
de las culpas.

¡Agonizo…,
en el estertor
de mi abandono!

Lanzo un grito
al universo:

¡muero…!

no tengo más remedio.

Otoño
En su último vuelo
la hoja sucumbe,
se deja llevar.

Prefiere la tarde
que la mece en sus ecos
y la incita a volar.

En los dedos del viento
es un verde poema
lanzado al azar.

Poeta
En el vacío
de mi cuaderno ardiente
guardaré tu ausencia

Hasta que vuelvas…

¡Cualquier día!

Seducción
Volví a leer
esa palabra
en los ojos de un extraño,
en su mirada vivaz
y el intento de conquista,
en el rubor intruso
de mi deseo refrenado;
en la nota apresurada
sobre una servilleta;

Volví a leerla y…
¡olvidé qué significa!

Destierro
La semilla
—en época de siembra—
se desprendió del surco,
huérfana de amor

En mi cuaderno de notas
Esta fecha
la grabaré en mi piel.

Será el único tatuaje
que me haré en la vida.

Una cita de amor
entre tú y yo.

Si algún día te olvidara,
bastará mirarlo y recordar
que nos amamos…
en secreto.

No te puedo acompañar
Llévame en tu bolso
y en tu libreta diaria;
haz de cuenta que soy
una hoja con un nombre.

Te doy permiso…
escribe lo que quieras.

¿Sabes origami?
Moldea mi figura
a tu medida:

Tal vez un barco
de papel tatuaje;
quizás un avioncito
con alas imantadas…

No voy contigo…
podría perderme
y nunca regresar.

Malabarista
Te regalo mis ojos
–dijiste–,
incitando quizás
una respuesta.

Pero tú,
malabarista de palabras,
ya la sabías,

desde antes…
Desde siempre.

Quiero volar contigo
Tú impulsas deseos
que me niego a confesar…

¿Serán ellos los demonios
que vuelan en tu nombre?

¿Nos hará caer
lo que sentimos…?

¿Podrán tus alas
sostenernos a los dos?

¿Y si la tormenta nos persigue…
podríamos remontarla,
irnos lejos
y rebasar su ímpetu?

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