33 – Oscar Machado

Oscar Machado Jaramillo nació en Medellín en 1944. Zootecnista, Universidad Nacional de Colombia; formulación y evaluación de proyectos con la OEA – CETREDE y un diplomado sobre la Cuenca del Pacífico, con énfasis en China de la U. de A.

En su vida profesional trabajó en el departamento de Antioquia, como asistente de la dirección técnica de la Secretaría de Agricultura y como asesor del gobernador para el desarrollo agrario.   En su desempeño docente   tuvo la categoría de titular en la facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad de Antioquia de la cual fue su decano entre 1989 y 1992 y la representó en eventos realizados por la FAO en varios países de Latinoamérica y como conferencista en el curso de “Nutrición y Salud” de la Universidad de Granada (España). Entre los años 1995 y 1998 se desempeñó en el cargo de Director de Gerencias Sociales del Municipio de Medellín y en el campo empresarial actuó como consultor de la compañía productora y comercializadora de cítricos “CI Agrícolas Unidas S.A” entre los años 2003 a 2007.

En su paso por la Gerencia Social participó en el proyecto de investigación de la CEPAL “Gestión de programas sociales en América Latina” y fue coautor del documento que de allí se generó con el título “análisis de casos. Vol lll. El Programa de Restaurantes Escolares Comunitarios de Medellín. Colombia.” (Santiago de Chile, 2001), igualmente fue copartícipe de dos publicaciones sobre la temática propia de su dirección, una sobre políticas públicas y la otra sobre la gerencia a su cargo, editadas por el Municipio de Medellín.

Entre sus publicaciones de carácter técnico están “Valor nutricional de los alimentos.  Elementos de evaluación y factores de calidad.” (UdeA. Medellín: 1997) y “Propuestas para el Desarrollo Rural” (Politécnico Colombiano Jaime Isaza Cadavid. Medellín. 2001).

En el campo literario, editó un libro de poemas en el 2005 con el título “Herencia”; en 2017 editó su libro CUENTOS RELATOS CONFIDENCIAS (cuentos, leyendas, crónicas, relatos, poemas). También, entre 1998 y 1999 fue columnista del periódico el Mundo de Medellín, en temas sociales y agrarios.

NOTA: Los poemas publicados en este número de la revista fueron extraídos de ambos libros.


Poesía

Te quiero como eres

Te quiero como eres,
hermosa como has sido…
hermosa como siempre.

No quiero que te tiñas tus canas otoñales
que guardan los recuerdos de besos y caricias
que en horas de solaz nos prodigamos.

No quiero los efectos nefastos que en la mente
afloran con el paso del bisturí en el cuerpo.
No quiero que te cambies los años que acumulas
vividos, muchos de ellos, junto a mí.

Los años compartidos marcaron nuestros rostros
con surcos en la frente… cambiaron nuestras pieles.
Son huellas de un pasado feliz. ¿Por qué borrarlas?

Yo quiero que tus ojos me miren dulcemente,
igual que ayer lo hiciste,
así como miraron el transcurrir del tiempo,
los hijos, los proyectos, el trajín…

Te quiero como eres:  amable y solidaria
y noble y fuerte y tierna.
La madurez que hoy tienes potencia tu belleza…
¡resalta tus encantos de mujer!

Por eso yo te pido;
te pido que me dejes amarte como eres:
hermosa como has sido,
hermosa como siempre.
Hermosa …para mí.

Gamín

Pequeñín:
más que tu ropa me duele tu ignorancia,
tu tara mental y tu futuro.
¡Pero esta sociedad igualitaria
no puede hacer ya más!
¿No ves que son tus padres los culpables?
¿No puedes ver rapaz?
Lo dicen estadísticas muy serias
obre cuestión social
y una tesis de grado con la historia
de Andrea, Pedro y Juan
los cuales eran hijos de un…
¿Qué importa amigo mío
si es tu historia?
Qué importa. ¿No es verdad?
Mas es una versión.
Existe otra que te voy a contar:
aquella que estadísticas no tiene
porque le han de sobrar
aquella que no busca laureles. Tan solo la verdad.
No tuviste ni un padre, ni una madre y, no te ofenderás,
pues no es posible a un vientre llamársele mamá.
Mas no los condenemos; ya la vida, quizás los juzgará
y creo que sus torpes procederes habrá de perdonar.
Culpable es nuestro medio corrompido, estúpido y voraz,
que enriquece a unos cuantos especímenes
a costa de los más.
El poder y el dinero en ellos vierte
la ciencia, la salud y lo demás,
y en limosnas pretende dar a otros
lo que a ellos pertenece en su total;
y requiere de idiotas y beodos,
drogadictos, rameras y crueldad,
con lo cual acallar conciencias pueda
y gobiernos de ineptos apoyar.
Pequeñín:
Crece al ritmo del dolor y el hambre,
la sed, el frío y toda enfermedad
y adolece de todas las riquezas
que a otro niño, cual tú, le han de sobrar.
Que luego que tú mueras, te aseguro, te voy a recordar
en las barras que marcan el ascenso
de quien te ha de matar.   

 Maestro

Maestro – profesor: detente y piensa
despójate de ínfulas y poses
y evita a toda costa la altivez.
Transmite lo que sabes con dulzura,
comparte sin rencores ni premura,
la ciencia que ahora tienes a tu haber.
Enséñale a tu alumno y de él aprende;
estudia sin cesar, que ese es tu objeto
y logra autoridad por tu saber.
Sé un docente integral con los muchachos
y agrega a la aridez de tu temática
experiencias de diario acontecer
coméntales a veces que tú sientes
y escúchales sus quejas y reclamos
con paciencia y un sabio proceder.
Intégrate a tu grupo y dale ejemplo
de ciencia, de honradez y sensatez.
Haz amable el estudio ¡hazlo agradable!
no le agregues violencia al aprender.
Maestro – profesor: detente y piensa.
tu función no es frustrar.  Es atraer.

Porfirio Barba Jacob

Porfirio:
En verdad que en tu enorme figura parece integrarse,
cual centauro, el gran Don Quijote y su fiel Rocinante.
Viajante como ellos,
recorriste incansable los pueblos llevando un mensaje.
Genial e ilusorio, igual que el manchego,
tu mente grabó en nuestras mentes,
tus rimas profundas;
los profundos sueños que tu escudriñaste.
Porfirio:
En verdad que tu mente gigante,
requería de un cuerpo grotesco,
bien provisto de apéndices grandes,
que ayudara a captar de la vida sus suaves imágenes.
Tus grandes orejas, captaban mejor de la fuente
sus dulces cantares
y tus manos largas…
y tus largas y corvas falanges,
como arpegios pulsaban palabras,
hermosas palabras amables.

Poeta…
Aún perduran los muchos enigmas que tú nos dejaste,
y se buscan respuestas con balas – respuestas de sangre –
Pero igual que tú crees, yo creo, que el mundo se hace
más armónicamente con versos… que a base de tanques.

Las grandes tragedias de los niños

Me duelen tanto…, tanto…, mil cosas
que tal vez para el común son muy pequeñas.
(Algunas las viví cuando era niño
y fueron para mí grandes tragedias).

Me duelen los temores de los niños,
el terror que sus ojos nos expresan
el ansia, el palpitar acelerado
ante muchos minúsculos problemas.
Un infante extraviado de repente
en la calle, en el campo o en la tienda
que grita, con resuello y aterrado,
muy cercano a su madre desatenta.
Un pequeño que llora sin consuelo
al perder sin remedio unas monedas,
con las cuales debía hacer la compra
que un adulto delegó a su inexperiencia.
La angustia y el afán que le antecede
a la implacable sentencia de un “pela”
y aún más, si al suplicio doloroso
se le agrega el suplicio de la espera.

Los cocos, sombras, brujas malas
y hermosos animales convertidos
por mentes crueles en terribles fieras,
así como mil cosas tenebrosas que inventan,
por su mal, almas enfermas.
En fin.
Me duele tanto, tanto…
Momentos de terror que no existieran,
si la gente mayor fuera consciente
que ya la vida, de por sí, golpea.

Abuela

Vacilante…
perdida la mirada en lontananza,
huyendo con su mente hacia el pasado
que tan caros recuerdos le dejó,
la abuela borda, silenciosa y tarda,
más que una sábana…,su última ilusión.

Ha muchos años que empecé a quererla

mas no profundicé en su corazón;
tan sólo ahora, que vive en el ocaso,
he podido medir su dimensión:
La dimensión exacta de sus sueños,
de sus penas, la exacta dimensión.
La dimensión exacta de la raza que la abuela heredó.

Pionera fue de luchas libertarias de la mujer de hoy;
pionera fue de justas peticiones sin mucha ostentación.
En un tiempo en  que el hombre se escogía,
según leyes de antigua tradición,
al arbitrio de núcleos familiares,
sin que nada importara una ilusión,
me contaron abuela, que a tu juicio escogiste varón;
y sin quejas, ni llanto, tú asumiste aquella decisión.
Soportaste reveses de fortuna,
soportaste también la humillación,
sin perder, al unísono el dinero, tu dignidad y honor.
Me contaron abuela que aquel tiempo
afrontaste la vida con valor
sosteniendo al abuelo que, aunque fuerte, le podía el dolor.

Me contaron abuela que, ante todo,
fuiste mujer en toda su extensión.
En lo que significa la palabra madre.
En lo que significa la palabra amor.       

Abuela…Abuela…retorna a tu pasado;
deseo que termine tu vida sin dolor
y que el Dios, en quien siempre cimentaste
tu enorme fe, tu sensatez, tu acción,
nos ayude a vivir cual tú viviste…,
¡sin tanta ostentación!

La tarde

Cuando los años pasan,
cuando se agota el tiempo,
se mira más despacio…pero se ve más lejos.

Cuando los años pasan

se junta la nostalgia, el amor, el sentimiento,                    

se expande el alma toda y en su salir, huyendo, 
convierte más sensible la piel a las caricias
y siente más profundos los mimos y los besos.

Cuando los años pasan

abuelos con sus nietos conforman, simplemente,

un punto en que se encuentra la tarde y la mañana

mediado por los sueños.

Cuando los años pasan
la mente está dispuesta para apreciar lo bello,
lo simple de la vida, lo que antes nos perdemos:
las copas de los árboles, sus formas, sus colores,
las nubes y los días, el hombre y sus esfuerzos.

Cuando los años pasan, se acaban los afanes
y tantas importancias que para ser … tejemos. 

Las ciudades

Lugares donde moran migrantes del ayer, de hoy, de siempre.
Las ciudades.
Refugio de desplazados de los campos, de los sueños, de las libertades.
las ciudades
Espacios excluyente – casi siempre –
Espacios incluyentes por grupos de intereses.
Espacios hacinados de gentes, de gentes compitiendo por su suerte,
de gentes que comparten aire y tierra; y envidias y rencores
Espacios divididos en cuadrantes, en barrios y comunas sin dolientes;
divididos en puntos cardinales – el sur, el norte, el este y el oeste-
y estratos que definen en grados de riqueza e indigencia
las grandes diferencias de los bienes.

Espacios excluyentes
tan duros y agresivos casi siempre
amables y cordiales… pocas veces.
Habitados por gentes
por gentes sólo unidas por tragedias
unidas por la muerte.

Búsqueda

En plena juventud,
tal vez con veinte años y deambular incierto,
con dudas que cubrían mis dogmas y preceptos
buscaba en las tinieblas una razón de ser.

Doctrinas y doctrinas pasaron por mi mente
teniendo casi todas un mismo parecer.
-Herid, luchad a muerte, matad los opresores,
que acabe el hambre, el frío clamaban por doquier;
mas ellas no indicaban si al cabo de la lucha
aquellos que perdieran tendrían que comer.
Doctrinas que no acaban de concluir su causa.
Albergue de canallas… de humildes, oropel.

Y amé…
volviendo a mis principios, sencillamente amé.
Sólo una causa es justa, eterna y sin esbirros.
honesta, buena y clara, deshecha de interés.
Sólo el amor se impone, sólo el amor es vida,
sólo el amor nos une y nos hace merecer.
Amad, estoy seguro que amando paz encuentran
y le hallan a la vida una razón de ser.
Amad que sólo al hombre amar le es permitido
y en el amor se cifra su fuerza y su poder.

Esposa

Llegaste a mí.
La mañana se abría
en tus verdes pupilas
y en tu boca temprana
se insinuaba el carmín.
¿Recuerdas?…
Eras casi una niña
y casi me quisiste
porque dijiste un sí.
Hace ya tantas noches…
hace ya tantos días…
Me amaste buenamente
sin temor ni malicia;
sin las cosas que matan
el amor o lo vician.
Y al fin …
tras muchas horas
de convivir los sueños,
pasamos silenciosos
a compartir las vidas.
Después vinieron ellos …
El niño, nuestras hijas,
y fui mucho más tuyo,
y fuiste tú más mía
y así …
unidos, amorosos,
-tú enhiesta, siempre altiva –
vivimos compartiendo
las penas y alegrías.
Ven … camina de mi brazo
al ritmo de la brisa
busquemos algún árbol
y hablémonos sin prisa.
El tiempo ya no cuenta.
El porvenir se ha ido…
se fue con sus sonrisas.
 ¿Te sientes satisfecha?
¿Verdad que ya no hay prisa?

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