34 – Hernando Domínguez

La urbanización de la vida está estimulando la muerte

Los días de cuarentena humana globalizada motivan interpretaciones sobre causas y dinámicas posibles de una pandemia angustiante, como la desatada por el virus Covid 19; una de ellas considera que la fauna silvestre pudo ser la transmisora del virus a los humanos de Wuhan, donde han sido transados ejemplares exóticos en su mercado público;  otra presume que hay una dinamización del desplazamiento del virus, influída por la alteración de las condiciones ambientales, producto de la modernidad y la innovación tecnológica en los procesos económicos y socioculturales del mundo.

Mientras se especula acerca de la pandemia, cada cuarentenado del mundo busca sus propias explicaciones. Entrando en ese campo especulativo, hoy comparto mis inquietudes respecto a cuatro posibles razones de esa presencia del Covid19en Colombia poniendo en evidencia las consecuencias económicas de las mismas:

  • Urbanización creciente y la desruralización sostenida de la vida nacional
  • Inserción política al neoliberalismo y privatización de bienes y servicios estatales.
  • Apertura de relaciones globalizadas económicas, políticas y culturales
  • Articulación al mercado turístico formal e informal internacional.

Urbanización y desruralización de la vida nacional

Ante el transcurrir improductivo del confinamiento cuarentenario, me sentí matemáticamente motivado para hacer consideraciones sobre las estadísticas demográficas del DANE, proponiéndome un entretenimiento interpretativo con las dinámicas poblacionales; luego con gráficas elaboradas a mano alzada surge el análisis comparado del comportamiento de cifras arrojadas por los censos realizados desde 1938 en Colombia, y desde 1964 en Antioquia, Valle de Aburrá, Suroeste Antioqueño y el municipio de Urrao.

Basado en el cotejo de comportamientos poblacionales intercensales con los hechos históricos del contexto territorial, según ciclos reconocibles de cambios, traté de hallar una explicación sobre la susceptibilidad del país de hacer parte de esa pandemia que hoy nos tiene encerrados.

Los censos de 1938 y 1951 reportan poblaciones totales de 8.7 y 11’2 millones de personas en Colombia, predominando en ellas los habitantes rurales en un 70.9% en 1938 y  60.4% en 1951, mostrando cierta tendencia al crecimiento urbano poblacional y una pérdida de 10 y medio puntos porcentuales de la comunidad rural, pero aún con incremento en el número absoluto de sus miembros.  Como hechos históricos relevantes para ese comportamiento poblacional, son mencionables los forcejeos de los partidos políticos tradicionales respecto a la aplicación o no de la reforma agraria masiva y radical concebida por la ley 200 de 1936, denominada Ley de Tierras, y su posterior  neutralización por los conservadores con la ley 100 de 1944; años después la violencia desatada con el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán en el Bogotazo del 9 de Abril de 1948, aunque a pesar de ello creció el número de habitantes en el campo.

El censo de 1964 deja al descubierto que la instauración del “Frente Nacional”,  favoreció la aplicación de algunas recomendaciones de la Misión “Operación Colombia”, dirigida por Lauchlin Currie, en el sentido de acumular la demanda de bienes y servicios en las ciudades capitales al lado de las industrias manufactureras y de las empresas de servicios, fomentando el asentamiento de las familias de empleados y obreros mediante dotación de vivienda al pie de sus factorías, incidiendo en el desplazamiento de los campesinos, propiciando la Desruralización de la Población del país, así lo insinúan sus variaciones en los períodos intercensales 1951 – 1964, cuando la población urbana empieza a predominar en Colombia con un 52%, y particularmente en el de 1964 – 1973 al perder 362.250 habitantes el campo colombiano, pasando sus pobladores a representar solo un 38.9% en el país.

Ese comportamiento poblacional también lo estimuló la búsqueda de una socialización de la propiedad agraria nacional, cuyo efecto real fue una desvinculación de fuerza productiva campesina de los contratos de arrendamiento, aparcería, agregaduría y laborales por largo tiempo, acentuada con el temor de los propietarios del suelo rural por el triunfo de la Revolución Cubana en 1959, la avanzada de movimientos políticos latinoamericanos entre 1960 y 1970, la orden de Estados Unidos a la OEA de impulsar reformas agrarias en pro de contrarrestar el efecto cubano en sus países miembro; temor acrecentado ante la aprobación e implementación de la ley 135 de 1961 de Reforma Agraria y el posicionamiento de la organización campesina con más de un millón de miembros asociados hacia 1970, todo lo cual llevó a eliminación de relaciones entre propietarios y campesinos, siendo estos expulsados del campo.

En tanto ello ocurría en esos territorios agrarios, las cabeceras municipales y las grandes ciudades concentraban cada año más y más gente.

Calculados los aumentos anuales de población de cada período intercensal, según los siete censos entre 1951 y 2018, ellos variaron entre 340 mil y 715 mil habitantes totales y los urbanos entre 353 mil y 626 mil, en ningún período intercensal  hubo mermas.

El censo de Julio 27 de 2018 patentiza acentuados grados de urbanización y   desruralización poblacional de Colombia, de los 48.2 millones de habitantes contabilizados el 75.5% están en las cabeceras municipales y áreas urbanas de las grandes ciudades y solo un 24.5% continúa en los campos.    

Esa alta concentración de habitantes en las capitales y cabeceras municipales, ha desequilibrado las condiciones ambientales del país; los suelos muestran ya saturación de sus capacidades de carga; el aire demanda continuas medidas de descongestión de gases tóxicos y materiales sólidos particulados nocivos para la salud; los hábitos de consumo superfluo inciden en el agotamiento de bienes y servicios ambientales, alterando el equilibrio de la naturaleza en los entornos ampliados de cada poblador, ahora reconocido por los fenómenos del efecto invernadero y el calentamiento global.

Las cifras de muertes por contaminación ambiental en Colombia han llevado a prender alarmas al gobierno; el IDEAM en su página web http://www.ideam.gov.co/web/contaminacion-y-calidad-ambiental/calidad-del-aire hace referencia de la situación de Calidad del Aire en el país, ,  así: “En Colombia, el monitoreo y control de la contaminación atmosférica ha tomado día a día mayor relevancia, debido a que, según cifras de la Organización Mundial de la Salud, una de cada ocho muertes ocurridas a nivel mundial, es ocasionada por la contaminación del aire. A nivel nacional, el Departamento Nacional de Planeación estimó que, durante el año 2015, los efectos de este fenómeno estuvieron asociados a 10.527 muertes y 67,8 millones de síntomas y enfermedades.” 

Laura María Sánchez P, reitera en página virtual, https://www.lafm.com.co/medio-ambiente/colombia-segundo-pais-de-latinoamerica-con-mas-contaminacion-del-aire, en su artículo de Noviembre 29 de 2018 Colombia segundo país de Latinoamérica con más contaminación del aire”, detalla información más crítica de la realidad del aire y sus impactos en Colombia: “Las alarmas están encendidas en Colombia. La contaminación del aire que se registra en las grandes ciudades del país es una latente problemática que parece ir en aumento.

“De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), Colombia es el segundo país de Latinoamérica con más contaminación del aire, con un promedio de 19.000 muertes anuales en todo el territorio. Bogotá, la capital, registra un valor de 15 PM2.5 de exposición (cantidad de esmog que produce).  

“Anualmente, según un informe de DW, 3.8 millones de personas mueren prematuramente por enfermedades atribuibles a la contaminación del aire causada por el uso de combustibles sólidos ineficientes, entre esas defunciones esta:   

  • “27% se deben a neumonía  
  • “18% a accidente cerebrovascular  
  • “27% a cardiopatía isquémica  
  • “20% a neumopatía obstructiva crónica, y  
  • “8% a cáncer de pulmón. 

Notas:   a) Los resaltados en negrilla y subrayado de estos dos textos fueron hechos por quien escribe el artículo. b)DW es una histórica radiodifusora alemana.

La realidad narrada y la apreciación acerca de la incidencia de esa urbanización de la vida colombiana como uno de los factores favorecedores de la entrada y difusión de la pandemia del coronavirus en Colombia, no parece inconsecuente con la dinámica que hoy lleva el virus en el territorio nacional, según puede deducirse de las conversaciones del Director de la Confederación de Secretarios de Salud Municipal (COSESAM), de Colombia, publicadas en El Tiempo de Abril 21 de 2020, relaciona que hasta esa fecha 926 municipios no reportan pacientes con la enfermedad causada por el Covid19 ( https://www.eltiempo.com/salud/entrevista-con-el-director-de-cosesam-sobre-coronavirus-en-los-municipios-486738), lleva a pensar que la Urbanización y la Desruralización de la Vida Nacional han hecho vulnerable al país a la afectación por las pandemias que nos seguirán confinando cuando hagan presencia en el mundo. No sobra advertir el riesgo de esta deducción, pues los municipios aislados no han contado con los recursos científicos ni tecnológicos que les permita reconocer la presencia o no del Covid19 en sus territorios.

Inserción política al neoliberalismo partiendo de la privatización de bienes y servicios estatales

Desde 1990 el Congreso de la República allana el camino para que la política neoliberal se inserte en la vida económica, política y social del país, las leyes 50 y 60 de 1990 y 100 de 1993 son claros ejemplos.

Los procesos de privatización de la función pública son parte de los manuales neoliberales inmersos en el actuar de los organismos multilaterales de las Naciones Unidas, induciendo la inscripción de las economías débiles del mundo a los juegos desequilibrados de los mercados globalizados que, al no poder penetrarlos por la vía de la libre competencia, establecen mecanismos privatizadores de las funciones del Estado, muy visible ahora con la privatización de la prestación de los servicios públicos energía, gas, agua potable, saneamiento básico, salud, acceso al espectro electromagnético, entre muchos otros, cuyos excedentes ya no permiten maniobrar al Gobierno para financiar la atención de los efectos directos de la pandemia y los económicos y sociales de los efectos que de ella se derivan.  

También está incluida la adecuación jurídica nacional para el ingreso de inversionistas extranjeros, que en el caso de servicios públicos preocupan las destrezas, calidades y patrones éticos en la provisión de los mismos, complementada con la instauración de Tratados de Libre Comercio en los cuales las cuotas de provisión de bienes y servicios no solo suplen sus faltantes sino que se apropian de la cuota de abastecimiento que la nación atiende con su capacidad instalada.   

Reitero que las adecuaciones jurídicas y las privatizaciones hacen desaparecer no solo las funciones fundamentales del Estado en Colombia, sino también el soporte económico sostenible en el tiempo de la seguridad social que veíamos respaldado en ese patrimonio empresarial público, es el caso de las pensiones por vejez, invalidez y muerte.

A la luz de esas intervenciones del neoliberalismo y esas privatizaciones de lo público es que me atrevo a deducir que el Covid19 pudo llegar, iniciar su expansión y continuar su posicionamiento en Colombia al no contar el Estado colombiano con los recursos que proveían aquellas empresas de servicios públicos hoy en manos de particulares, agravado aún más por los problemas éticos del Sistema de Salud en manos de los privados.   

Apertura de relaciones globalizadas económicas, políticas y culturales

Los intereses políticos y la candidatura presidencial del inmolado Luis Carlos Galán, en 1989, fueron endosados por sus hijos a César Gaviria Trujillo, siendo elegido presidente de Colombia para el período entre 1990 y 1994, quien sin ahorrar tiempo actúa en función de matricular a Colombia en la corriente internacional neoliberal.

En su mandato inicia la provisión de alimentos desde lejanas naciones, desestimulando la producción agropecuaria nacional; la balanza comercial agropecuaria internacional empieza a serle desfavorable a Colombia, nuestra economía agraria también se desruraliza año a año, los productos de la canasta familiar y la agroindustria no los producimos, ahora llegan en barco y tractomulas; el DANE nos presenta las cifras oficiales de importaciones de 34 grupos de productos alimentarios; en 1991 teníamos un país agrario exportador que superaba en 1’652.111 toneladas a los productos importados, esa presidencia de turno la llevó a una declinación negativa del orden de -43.472 al cierre del período presidencial en 1994; tarea que continúan potenciando los presidentes subsiguientes, llegando a su máxima negatividad en el último año de mis análisis de datos a 2016 con un déficit del orden de -8.249.509 toneladas, cifra que significa pérdida de aprovechamiento productivo agropecuario de unas 3’750.000 hectáreas, la cesación de 940.000 o más empleos permanentes y una población en penurias económicas que supera los 4’000.000 de habitantes rurales (estimaciones propias).

Un área rural en tales condiciones no atrae para asentarse allí, por ello las cabeceras municipales y las urbes crecen desmedidamente sus poblaciones, sin importar los riesgos de pandemias y de muertes por contaminaciones ambientales, despreocupadas de los daños en los ecosistemas nacionales.

La procedencia de todos los productos importados es intercontinental, utiliza medios de transportes de diferentes capacidades y acondicionamientos operativos, estando expuestos a múltiples contingencias entre el país de origen y los puntos de recepción en Colombia, específicamente en manos del consumidor final, por lo cual esas toneladas de productos son susceptibles a convertirse en vehículo de desplazamiento de agentes patógenos como el Covid19 y muchos otros a través de esas cadenas de relación comercial.

Esas relaciones de intercambio económico comercial vinculan personas con diferentes acervos culturales, entre ellos de higiene personal, de aceptación y rechazo a la adopción de implementos y rutinas protectoras de la integridad de los productos manipulados, situaciones que potencian al virus mencionado en el país en su llegada, difusión y permanencia en los territorios conurbados de los Distritos Especiales, las Áreas Metropolitanas, las ciudades y las cabeceras municipales, para desde allí penetrar los campos aún con ruralidad funcional.

Articulación al mercado turístico formal e informal internacional

Gracias al neoliberalismo, a la globalización, a la apertura económica, a los tratados de libre comercio, Colombia no compite en igualdad de condiciones con los bloques económicos configurados entre los países de mayores capacidades económicas, estando sometida a una atenuación de la producción nacional y una creciente provisión de bienes de consumo por las importaciones.

A Colombia se le transforma en una economía de servicios y como tal nos vemos exigidos a acoger el turismo como fuente de riqueza y empleo; un turismo de doble vía, de visitantes llegados desde el extranjero y de nacionales que se mueven dentro de los territorios o salen de paseo por el mundo. Respecto a los visitantes llegados recojo la noticia turística virtual https://www.mincit.gov.co/prensa/noticias/turismo/el-turismo-obtuvo-resultados-historicos-en-2018 sobre lo expresado por “el Ministro de Comercio, Industria y Turismo, José Manuel Restrepo, tras conocer que los visitantes no residentes que llegaron a Colombia fueron 4.276.146 y que la ocupación hotelera alcanzó el 55,46% en 2018.”, que acompañada de la gráfica trascrita a continuación, permiten interpretar la dinámica que tiene el ingreso de personas de múltiples naciones al país, veámoslo:   

Visitantes no residentes en Colombia 2014 – 2018
(Millones de visitantes)

“Fuente: Ministerio de Comercio, Industria y Turismo con base en Migración Colombia y Sociedades portuarias.”

Otro aparte noticioso del ministro dice: ” Para 2018, Colombia tuvo un tráfico total de 37,8 millones de pasajeros en vuelos regulares y no regulares, registrando un crecimiento del 6%. “El buen momento del turismo en Colombia se confirma con el comportamiento del tráfico aéreo nacional e internacional”, señaló Restrepo.”

El DANE reporta en boletín virtual https://www.dane.gov.co/index.php/estadisticas-por-tema/servicios/turismo/encuesta-de-gasto-interno-en-turismo-egit “Para el año 2019, en el total 24 ciudades y áreas metropolitanas, el 9,8% de los hombres y el 10,0% de las mujeres de 10 años y más realizaron turismo interno.”

Anota José Manuel Restrepo en columna periodística de página virtual del Publimetro https://www.publimetro.co/co/columnas/2019/12/17/turismo-ano-cifras-historicas.html  “Actualmente, Colombia cuenta con 24 aerolíneas que conectan con 25 países y tiene 1.146 frecuencias semanales directas, que equivalen a más de 176.800 sillas disponibles por semana.”  (Martes 17 de diciembre de 2019, a las 11:01  Turismo: un año de cifras históricas El 2019 está por terminar y el turismo cierra con datos históricos).”

Esas dinámicas del turismo, esbozadas por las autoridades turísticas y estadísticas, ponen en contacto directo a los colombianos con otras naciones y territorios donde los micro organismos tienen presencia, potenciando su paso directo con una agilidad y frecuencia como la que posee el Covid19

Ese turismo necesita regulación actualizada antes de reabrir operaciones de relación nacional e internacional, partiendo del contexto cuarentenario y del paso impetuoso de Covid19 por el mundo, que según cifras de Antioquia ya ha empezado a penetrar sus municipios.

Este artículo pretende motivar una mirada hacia el territorio verde colombiano, espacio donde deberemos retornar en pro de superar esta recesión económica y pandémica, partiendo del rescate de la producción agropecuaria que nos dará de nuevo la seguridad y la soberanía alimentarias, perdidas por efecto de esa globalización mandada a neutralizar en el mundo.

Igualmente invito a discernir sobre las cifras de morbimortalidad del Coronavirus y de la contaminación ambiental, pensando si a futuro no muy lejano tendremos ciudades bajo cuarentena ambiental del mismo rigor de la actual.

Medellín, HDG Abril de 2020

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