35 – Edelmiro Franco

La huella de Pedro Infante en Colombia 103 años después de su natalicio

México conmemoró el pasado 18 de noviembre el aniversario 103 del natalicio de Pedro Infante (1917-1957), un ícono de la época de oro del cine mexicano y uno de los artistas mexicanos que ha dejado una huella profunda en Colombia

Pedro Infante sigue vigente en Colombia con sus canciones que a diario son interpretadas por los mariachis colombianos en las calles, en los bares y en las serenatas de amor y desamor.

La última gira por varias ciudades de Colombia del actor y cantante mexicano fue en diciembre de 1956, cuatro meses antes de su muerte en Yucatán (México) y según las reseñas de los diarios de la época, fueron conciertos llenos de euforia de sus seguidores.

 El éxito de los conciertos de diciembre de 1956 y la gran acogida que tuvo Pedro Infante entre los colombianos se reflejó el día de su muerte que provocó llantos histéricos y hasta suicidios en varias ciudades de Colombia.

Según los cronistas de la época, el 15 de abril de 1957, se suicidaron en Colombia 20 de sus seguidores, entre hombres y mujeres y otras dos jóvenes sobrevivieron a la intentona de quitarse la vida por la muerte de su ídolo.

El sobrino del cantante y actor mexicano, José Ernesto Infante Quintanilla, cuenta en una de las biografías de Pedro Infante que Teresa Tocar de 18 años y Paulina Arias de 19 años fueron las dos jóvenes que sobrevivieron a la intentona de suicidio.

En la costa caribe colombiana vive Carlos Joaquín Güette, conocido como “El Mono Largo”, quien tiene todas las películas de Pedro Infante y todos los días se levanta escuchando su música.

Otro apasionado del cantante y actor mexicano, Juan Elías Díaz, soñó que Pedro Infante había llegado de visita a su pueblo San Jacinto en el caribe colombiano.  El sueño fue la inspiración para un cuento que fue publicado en el diario El Universal de la ciudad de Cartagena en el 2009, titulado: “El día que Pedro Infante llegó a San Jacinto”.

De esta magnitud es el impacto que tuvo y tiene en Colombia la vida de Pedro Infante, quien murió el 15 de abril de 1957. Hoy es uno de los artistas mexicanos que más se recuerdan los colombianos amantes de los mariachis.

La Playa, un pequeño sector de la capital colombiana, que hace 70 años era una de las zonas más exclusivas en Bogotá, hoy es el principal centro donde los colombianos honran día y noche el mariachi, y demás corridos mexicanos. Y es aquí donde el nombre de Pedro Infante tiene más vigencia que nunca entre las generaciones de los años 30, 40, 50 y 60 del siglo pasado.

Por el COVID-19, las cuarentenas y confinamiento obligado impidieron que este 18 de noviembre sonaran desde la noche y al amanecer las canciones de Pedro Infante.

Los mariachis colombianos en este sector de La Playa –con sus atuendos típicos mexicanos, sus guitarras y guitarrones–, siempre han celebrado el natalicio y la muerte de Pedro Infante (1917-1957).

Pedro Infante “fue un grande… Es mi ídolo… Su voz es única… Aquí lo cantamos y lo lloramos”, son frases de integrantes de grupos de mariachis en la capital colombiana.

En la costa caribe colombiana vive Carlos Joaquín Güette, conocido como “El Mono Largo”, quien tiene todas las películas de Pedro Infante y todos los días se levanta escuchando su música

Antonio Gallego, un veterano mariachi del sector de La Playa, comentó que “los que somos mayorcitos de los 50 y 60 años, era uno de los cantantes favoritos para nosotros de la música romántica, del bolero y la ranchera romántica que él hacía”.

“Para mí era muy buen cómico y músico. Se sintió mucho pesar cuando él se mató el 15 de abril de 1957”, subrayó Antonio Gallego, quien siempre canta a todo pulmón los temas clásicos del cantante mexicano.

Lucho Lemus, otro de los mariachis veteranos de La Playita, no deja de cantar con una pista y con micrófono en mano varias rancheras en honor a Pedro Infante, uno de los grandes de la música mexicana, junto a Javier Solís.

La Playa es un pequeño cuadrante que está en el costado oriental de la avenida Caracas que cruza la ciudad de sur a norte con su sistema de transporte masivo, conocido como Transmilenio, es el lugar referente de la música mexicana en esta capital.

En este sector nació el movimiento de mariachis en Colombia, un año después de la muerte de Pedro Infante y su gestor fue don Alfonso Regla, un mexicano oriundo de Guadalajara, que llegó a Bogotá siguiendo los pasos de su novia colombiana, el 19 de abril de 1958.

El duelo por la muerte de Pedro Infante estaba presente entre los colombianos y por esa época los mariachis y los boleros con las voces de los artistas mexicanos se escuchaban en la emisora Metropolitana.

Don Alfonso Regla, con su guitarrón se puso a la tarea de crear el movimiento de mariachis de Colombia, que en la actualidad cuenta con más de tres mil agrupaciones a nivel nacional, y en cada una de sus interpretaciones no faltan las canciones románticas de Pedro Infante como Amorcito corazón… Cien años… Deja que salga la luna y Amor de mis amores.

FIN/@edelmirofrancov