25 – Axel Ulises Vite Navarrete

Semblanza Literaria

Axel Ulises Vite Navarrete, nació el 4 de octubre de 1990 en la Ciudad de México.  Actualmente se encuentra en vías de obtener el título de Licenciado en Pedagogía por parte de la UNAM. Ha colaborado con distintas revistas digitales como Letralia Tierra de Letras, Palabras Diversas, Astrolabium, Cofibuk, Almiar, Portal de Poesía Contemporánea y Revarena. Es ganador del concurso Me gusta leer 2014, evento organizado por el grupo editorial Penguin Random House. En mayo de 2014 publicó su primer libro de poemas, El escarabajo y el jilguero (poesía) bajo el sello de Litera Editorial. Oda a Zoé Mictecacíhuatl es su segundo libro de poemas, publicado en 2016 gracias a Ediciones el nido del Fénix. Gestiona un blog (ars-diversus.blogspot.com) personal donde publica poesía, fotografía y reseñas sobre libros y películas actuales.

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Oda a Zoé Mictecacíhuatl

(Fragmentos)

I

Te amo blanca, tibia, radiante. Inesperada, espuma (de las olas y del aliento de las olas vienes; medusas y peces en tus cabellos) sobre mis manos, en la noche de todos los ángeles, te amo; y de raíz en raíz, de ecuador en ecuador, del ojo astro reventando gargantas al corazón de Alpha Sagitarii. Escucha, escucha mi voz abofeteando un chorro de agua, taladrando los andamios o el rincón obscuro de los cines, y todo para celebrarte y bendecir tus pasos por el mundo. (Mi voz trueno, mi voz rugido, mi voz hechizo para bailar bajo la mira del telescopio.)

Te amo con el amor de todos los siglos, el amor guardado en el oído de la tierra, calentado con la respiración de los minerales.

Te amo con agallas, inteligencia, vértigo, miedo, coraje, incertidumbre, certidumbre; te amo con órganos que me son desconocidos: con abejas sobre tu cabeza, con hojas que surfean por tus dedos, con estrellas (Sigma Scorpii, Beta Virginis y Beta Cygni –siempre sobrevolando los atrios del cerebro–) que muerden tus senos desnudos.

(Por amarte –que es un seguirte hasta la noche, la noche vaso incontenible– mi alma se parte y se engrandece, se hincha y revienta.)

II

Antes, mucho antes, antes del tiempo. Antes de los rojos y los azules, del camino y del relámpago y del arcoíris tendiéndose de boca en boca para hilar los conceptos y las promesas. Antes de la consumación y la hipérbole.

Ahora, segundo a segundo, en cada instante: en el rumiar de los ríos, en la gota fulminando ojos, en el párpado elevándose como telón de apertura magistral, durante la crepitación de los huesos.

Después, mucho después, hasta el fin de los tiempos, cuando la Tierra reclame sus animales cansados y se eche las grutas a los bolsillos.

III

Atados por la rosa escupiendo un niño azul. Atados con adjetivos y tropos desmesurados. Tú y yo, río poético poetizando peces y anémonas a-poéticas. Sangre, respiración, vida, muerte, pan: somos alimento para los días, bocado para la noche, sustento para los gigantes.

De principio a fin, somos el motor del mundo. Destinados, de principio a fin, al amor.

IV

Niña azul, tengo besos para tu cuerpo como tarjetas postales. Tengo horas de combate para retar la espuma de tu boca, tu boca que es puerta y gruta, pozo almidonado y rosa flotando en el aire (la piedra de las plazas sabe a tu lengua, los pájaros muerden con la fuerza de tus dientes, la yerba me recibe como lo hacen tus labios por la noche).

Tengo, tengo para ti la tierra y el pichón. Guardo una flor de estrellas para vestir tus manos.

Niña azul, adoración del dios meditabundo, encantamiento preliminar a todos los sueños, te amo con toda mi proliferación de insectos.

V

Te amo y te bendigo con la resistencia del sol.

¡Mis manos te mojan!

¡Mis ojos te orbitan!

Luz, luz de mi sangre eres, una isla en el mar de la muerte eres: intacta la vegetación de tu cuerpo, infinitos tus caracoles requemados bajo el sol, y yo, habitante de tus grutas.

VI

Sostén mis manos en tu cuello como dos relojes anticipando la hora del amor, después pondremos mi corazón en tu pecho y lo regaremos con el sonido de tu voz, con el canto de tu garganta.

(¿Dónde pondremos mis ojos?)

Desataremos las líneas de mis manos y las organizaremos como senderos rodeando tu ombligo.

Mi hígado en polvo para sembrar algo incierto en tus piernas: campos, niños, frutos.

VII

Antes de ti no hubo motivos para creer en la reconciliación del mar con el náufrago. Antes de ti: muerte, caos, cerebros secándose bajo el sol, sapos tan obscenos como la mano que escribe «Hoy tampoco amaneció».

¿Qué era yo antes de tus besos? Animal profundo desterrado con su aullido en los hombros, animal loco rojo cojo, animal inexperto sin llave para el arcoíris.

Yo era un animal cansado, pura tierra convergiendo bajo la sombra del guerrero, palabra sin acento, apotema sin ecuación.

Hábitos de perro cojo tenía.

Todos los días rabia, insomnio, mal de ojo, lepra, pus.

Por la noche mis manos salían a buscar un pájaro o una estrella, pero siempre terminaban volviendo con dos monedas y un alacrán muerto en alcohol.

 

Del libro: Oda a Zoé Mictecíhuatl, Ediciones El nido del Fénix, México, 2015. (Ejemplares disponibles)